En la última década, Guerrero se ha convertido en tierra de cárteles y de muertos: la disputa entre el Cártel de Sinaloa, el Jalisco Nueva Generación (CJNG), los Beltrán Leyva, Los Caballeros Templarios, La Familia Michoacana y al menos cinco organizaciones locales convierte a la entidad en la más violenta con cerca de 18 mil ejecuciones desde 2006, cuando inició la llamada guerra contra el narco.

En Guerrero, sólo 12 de los 81 municipios son considerados zonas neutras. La ubicación geográfica de Chilapa la convierte en una de las demarcaciones más peleadas desde el 2012 por Los Ardillos y Los Rojos pues no sólo es un corredor esencial para el trasiego de drogas, también sus tierras son utilizadas para la siembra de amapola, “que precisamente acaba de terminar su primer corte del año”, de acuerdo con el Grupo de Coordinación Guerrero.

En lo que va de este año, en Chilapa suman al menos 48 ejecuciones relacionadas con la guerra entre Ardillos, Rojos y un tercer grupo que organizaciones civiles ubican como “Los Jefes” o “Gente nueva”– diferente al que opera para el Cártel de Sinaloa, pues sólo tiene presencia en las comunidades–. El municipio, con 129 mil 867 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), es vigilado por 500 soldados y 100 policías municipales.

El pasado fin de semana una jornada violenta se vivió en el estado dejando al menos 23 muertos, 10 de ellos en Chilapa: dos mujeres y tres hombres fueron asesinados a tiros en hechos distintos y cinco cuerpos incinerados se localizaron al interior de un taxi. A inicios de este mes, el martes 7, seis cuerpos desmembrados y en estado de descomposición aparecieron dentro de 13 bolsas de plástico en un paraje. El jueves 9, se encontraron otros cinco cadáveres calcinados en un vehículo. La brutalidad con la que se perpetran las ejecuciones en el municipio indica, como aseguró el Gobernador Héctor Astudillo Flores, que ahí se disputa “algo muy fuerte”.

La creciente ola de de violencia en el municipio llevó a la implementación del “Operativo Chilapa” en enero de 2016. Un año después de que la estrategia de seguridad se puso en marcha, el Alcalde Jesús Parra García responsabilizó a las redes sociales y medios de comunicación por “inventar hechos que afectan la imagen del municipio”. Con las recientes ejecuciones al priista no le quedó más que reconocer que la violencia se agravó durante su administración. “Son tiempos de crisis, de adversidad, muy complejos. Me ha tocado gobernar en los tiempos más difíciles de Chilapa”, dijo a reporteros.